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HACIA UN TURISMO SOSTENIBLE

Redactado por: Laura Soriano, María Martínez Fernandez y Stefanny Nagely Melo Camacho


El turismo es uno de los pilares de la economía de España. A partir el COVID-19, desde

2020 el aporte que el sector turístico le hace al PIB sobrepasa los 1.500 millones de euros,

una cifra a la que se le unen los más de 16.000 millones de euros que gastaron los

extranjeros en el país solo en 2020.


No obstante, aunque las cifras se presenten muy atractivas, en el día a día manifiestan

diversas consecuencias si pensamos en lo que se conoce como turismo de masas, que a

grandes rasgos se define como aquel que, en algunos casos, contribuye a deteriorar el

medio ambiente, a no generar las condiciones laborales más óptimas y a causar malestares

en la población local.


Además, se caracteriza por aglomerar cierto número de turistas en los mismos sitios:

barrios emblemáticos, monumentos, iglesias, playas, parques, etc.

El surgimiento del turismo en masa se produjo en la década de los años 50 y 70. Sus

receptores primarios fueron Alemania, Japón y Estados Unidos. En efecto, según los datos

de la Organización Mundial del Turismo (OMT) entre 1950 y 1975 las llegadas

internacionales de turistas pasaron de 25 a 222 millones, lo que significa que se

intensificaron en aproximadamente nueve veces. Sin embargo, es indudable que el turismo

de masas se ha transformado con el paso de los años, en el impulsor de la economía de

muchos países, pero su democratización no deja de arrojar resultados negativos.


Claves que gestionan los diversos países para controlar el turismo masivo

La manera de gestionar de estos países es controlar los flujos turísticos, la actividad de los

turistas y analizar con precisión sus pautas y comportamientos, por eso es que toman las

siguientes medidas de lo más variadas:


- Nueva Zelanda: Debido a sus impresionantes paisajes, es un destino muy popular

para el turismo y el año pasado recibió 3,8 millones de visitas, lo que afecta tanto a

la naturaleza como a las infraestructuras. A partir de octubre los turistas tendrán que

pagar una tasa de 20 euros para entrar al país.


- Bután, debido a que es un destino de lujo decidió claramente contra el turismo de

masas, así que para todo aquel que quiera visitarlo tendrá que pagar 250 euros al

día. Además, hay otra regla: el viaje tiene que ser reservado a través de una agencia

de turismo nacional.


- Boracay: En lugar de exigir altas tarifas de entrada, la isla filipina de Boracay optó

por cerrar temporalmente para permitir que se reparen algunos daños

medioambientales causados por el turismo masivo. Luego, volvió a abrirse para el

turismo pero con restricciones al número de visitantes y sin fiestas extravagantes.


- Machu Pichu (Perú), el Gobierno peruano ya limitó a 6.000 visitantes diarios, que

pueden pasar por las ruinas incas en dos turnos. Ahora intentan plantar más

limitaciones y en una primera fase de prueba los turistas sólo podrán ver el

impresionante conjunto de ruinas durante 3 horas.


Mientras que el turismo tiene muchos aspectos positivos como el intercambio cultural, el

crecimiento económico o la creación de empleo, también se deben reconocer sus efectos

negativos:


- Capacidad de carga, que es el número máximo de visitantes que puede tener un

lugar sin afectar a los habitantes locales o la infraestructura, el congestionamiento de

lugares turísticos llega a interponerse en la vida normal de la población.


- Empleo estacional, en ciudades directamente dependientes del turismo mucha gente

no tiene estabilidad salarial durante todo el año.


- La erosión cultural también llega a ser un problema, la sobrecomercialización y

priorizar a los turistas por encima de los residentes puede llevar a mermar la cultura

y tradiciones locales


- Subida de precios y gentrificación. En las zonas altamente turísticas el coste de vida

sube tanto que muchos de los locales se ven obligados a mudarse a otro lugar más

asequible, potencialmente cambiando el tejido social de la ciudad.


- La cuestión medioambiental no es menos, una parte importante de ello es el

transporte, según la Organización para el Transporte Sostenible Internacional

aproximadamente el 8% de las emisiones mundiales de CO2 vienen del turismo,

porcentaje del cual el 49% se debe al transporte. Pero esta no es la única

preocupación, hábitats enteros están en peligro por la poca conciencia social

alrededor del turismo.


Un evidente ejemplo de esto es Venecia, que ya es más una atracción turística de lo que es

una ciudad. Muchos venecianos han tenido que irse por la subida del coste de vida y los

que quedan se dedican en su mayoría al turismo. Siendo un lugar con tanto patrimonio

cultural como lo es, lo que es ahora Venecia es una imitación monetizable de su pasado y

tradiciones.


También cabe destacar que en los últimos años se han extendido varias forma de viajar

diferentes, una es el llamado Vanlife. Personas de todo el mundo han decidido dejar sus

vidas sedentarias atrás para convertirse en nómadas. Tanto coches como furgonetas,

autobuses, ambulancias y caravanas han sido modificadas para acomodarse a las

necesidades de una persona o incluso una familia y formar así un hogar permanente.


Lo cierto es que cuando se vive en un lugar con un consumo de energía limitado, se tiende

a ahorrar mucho más. Además de que la mayoría de estos vehículos cuentan con placas

solares para almacenar energía en baterías, que posteriormente se utiliza para cocinar,

cargar los dispositivos electrónicos o conectar la ventilación en algunos casos. Al ser

vehículos móviles, disponen de depósitos de agua limitados, lo que también provoca un

cuidado de ahorro de agua irremediablemente.



Otras formas de turismo sostenibles son el turismo cultural que es un turismo que se dedica

a conocer la historia, la gastronomía, la historia, el arte y las costumbres de otros lugares

para conocer formas diferentes de vida a las que muchas veces no estamos

acostumbrados. En el mundo hay 1,121 sitios declarados Patrimonio de la Humanidad de

los cuales 44 se encuentran en España.


También podemos nombrar como alternativa el ecoturismo, el cual se caracteriza por ser

mucho más sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Este gira en torno a la

naturaleza y es justo eso lo que buscan aquellos que se animan a realizar este tipo de

turismo. Además, los viajes incluyen aspectos pedagógicos a parte de la apreciación del

entorno y de las culturas de las diferentes zonas. También cabe mencionar que los

beneficios que se recaudan con estos viajes se utilizan con fines de conservación de la

zona y las organizaciones que se dedican a esto crean empleo con estos viajes culturales.



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