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EL CARIBE, LAS AGUAS CALIENTES Y EL POCO OXÍGENO QUE TIENEN LOS PECES.

AUTORES: MARINA MARTÍNEZ, ABEL REYES Y RAÚL ROMERO. 

El Caribe con sus aguas cálidas y cristalinas es un ecosistema marino de gran importancia global. Sin embargo, existe un desafío que impacta a la vida marina de la región: la baja concentración de oxígeno en el agua. 

El Caribe destaca por su clima tropical y aguas cálidas, con temperaturas que a menudo superan los 25ºC. Estas condiciones climáticas favorecen la biodiversidad marina pero a la misma vez plantean desafíos ambientales. 

La temperatura del agua desempeña un papel crucial en la capacidad de detención deloxígeno. A medida que la temperatura aumenta, la capacidad del agua para retener el oxígeno disminuye, creando un entorno donde la baja concentración de oxígeno se convierte en un problema significativo para la fauna marina. 




La baja concentración del oxígeno afecta a los peces y a otras formas de vida marina. Se observan cambios en el comportamiento, la reproducción y la migración de las especies, lo que puede tener consecuencias a largo plazo para la salud de los ecosistemas marinos del Caribe. 

El fenómeno de las zonas muertas, áreas con niveles extremadamente bajos de oxígeno, está vinculado a procesos de eutrofización. La entrada de nutrientes, a menudo derivados de actividades humanas, contribuyen a la proliferación de algas y la posterior disminución de oxígeno en el agua. 

El cambio climático y fenómenos climáticos como El Niño intensifican los problemas relacionados con la temperatura del agua y la disponibilidad del oxígeno. La urbanización y la contaminación son factores adicionales que contribuyen a la problemática, representando desafíos contemporáneos y futuros para la salud de los ecosistemas marinos.

Ilustración periódico El Caribe 

La comprensión de estos desafíos ambientales es esencial para el desarrollo de estrategias de conservación efectivas. La gestión sostenible de recursos, la reducción de la contaminación y la promoción de prácticas responsables son aspectos clave para abordar la baja concentración en las aguas del Caribe. 

Los océanos albergan una gran cantidad de vida marina, y como todos los ecosistemas que acogen fauna y flora necesitan oxígeno. Sin embargo la disponibilidad de oxígeno en estos se está viendo afectada por diversas razones. 

Cambio Climático: Impulsado principalmente por las actividades humanas, está calentando la Tierra a un ritmo acelerado. Este aumento de la temperatura también afecta a los océanos, provocando la disminución de la solubilidad del oxígeno en el agua. A medida que los océanos absorben más calor, el oxígeno tiende a disolverse con mayor dificultad, creando zonas con bajos niveles de este gas. 

Contaminación y Eutrofización: La contaminación proveniente de fuentes terrestres, como la escorrentía agrícola y los desechos industriales, que introducen nutrientes en exceso en los océanos. Este exceso de nutrientes, especialmente nitrógeno y fósforo, desencadena procesos de eutrofización, alimentando el crecimiento desmedido de algas. A medida que estas algas proliferan, se consumen grandes cantidades de oxígeno durante su desarrollo, creando zonas muertas con bajos niveles de oxígeno. 

Pérdida de Hielo y Circulación Oceánica: La fusión acelerada de los glaciares y la pérdida de hielo en los polos contribuyen al cambio en la circulación oceánica. Esto puede llevar a la estratificación del agua, impidiendo que los niveles más profundos reciban una suficiente renovación de oxígeno desde la superficie. Como resultado, las capas profundas de los océanos experimentan una reducción en los niveles de oxígeno. 

Actividades Humanas: La pesca intensiva, especialmente la práctica de la pesca de arrastre que destruye los lechos marinos, contribuye a la degradación de los hábitats marinos y reduce la biodiversidad. La pérdida de biodiversidad impacta directamente en la capacidad de los ecosistemas marinos para mantener procesos biogeoquímicos cruciales, incluida la producción de oxígeno. 

Consecuencias para la Vida Marina y Humana: La falta de oxígeno en los océanos amenaza la supervivencia de numerosas especies marinas, desde pequeños organismos hasta grandes mamíferos. La pérdida de hábitats y la 

disminución de la biodiversidad afectan a los ecosistemas marinos frente a cambios ambientales.

Además, la salud de los océanos está ligada a la vida humana. Los océanos generan una gran parte del oxígeno que respiramos y son fundamentales para regular el clima global. La degradación de estos ecosistemas marinos representa un riesgo directo para la estabilidad de nuestro planeta. 

En cuanto a cómo afecta esta situación a los animales es terrible. Cada vez más arrecifes de coral en los trópicos padecen de estrés e hipoxia, como consecuencia del calentamiento de los ecosistemas marinos. Este fenómeno se identificó originalmente en 2017. En medio de Boca del Toro, en Panamá, una mancha turbia y de aroma pesado se asentó sobre la superficie. Fue entonces que científicos de la Institución Oceanográfica Woods Hole decidieron investigar el caso y encontraron estrellas de mar enfermas y erizos quebradizos entre los arrecifes de coral. La crisis climática está detrás de este fenómeno nocivo. 

Los animales se encontraban en este estado por la falta de oxígeno en los arrecifes panameños. Incluso en Boca del Toro, uno de los ecosistemas marinos más diversos del país, los animales se estaban pudriendo vivos por aguantar la respiración. 

Este fenómeno no es nuevo. Por el contrario, como consecuencia de ciertas actividades humanas, las “zonas muertas” se han extendido en los océanos del planeta. 

La hipoxia que padecen los animales marinos y los corales en los arrecifes no es casualidad. En parte, según explica Johnson, se debe a que el agua se estanca por la falta de corrientes del viento. Sin embargo, el fenómeno está íntimamente ligado a que las temperaturas cada vez más elevadas en los océanos favorecen que ciertos microorganismos consuman el oxígeno disponible, estos a su vez están produciendo gases de efecto invernadero 300 veces más dañinos que el dióxido de carbono. 

En conclusión, esto provoca que los arrecifes de coral se blanqueen, y obstaculiza que los ecosistemas marinos puedan recuperarse en los trópicos. El problema es que, cuando los corales se sienten estresados, expulsan los microorganismos que consumen el oxígeno disponible, y se cae en un círculo vicioso difícilmente superable.


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