CONCIENCIA ALIMENTARIA
- relacionesinternac50
- 28 nov 2023
- 4 Min. de lectura
Redactado por: Stefany Nagely Melo Camacho, María Martínez Fernández y Laura Soriano López
La relación entre la industria cárnica y la pesquera abarca una serie compleja de
consideraciones que van más allá de la mera producción de alimentos. Estos dos sectores,
esenciales para la seguridad alimentaria y la economía global, comparten desafíos y
oportunidades que afectan tanto al medio ambiente como a la salud humana.
Desde la sostenibilidad de los recursos naturales hasta las implicaciones económicas y
nutricionales, explorar la conexión entre la producción de carne y pescado proporciona una
perspectiva completa sobre cómo nuestras elecciones alimentarias pueden tener impactos
significativos en varios aspectos de la sociedad y el ecosistema.
Es frecuente definir la pesca industrial como aquella que realizan los barcos que tienen
como finalidad hacer grandes capturas de peces para su comercialización como actividad
rentable, sin embargo esto puede resultar confuso ya que a este término se le asocia más a
la pesca comercial, pero ¿hay otras formas de entender esta denominación?
La pesca industrial es una actividad pesquera de tipo extractiva, realizada por armadores
con embarcaciones de eslora superior a 18 metros, que permiten la pesca de arrastre,
palangre y cerco usando sistemas que incorporan mejor tecnología, pudiendo capturar gran
cantidad de recursos pesqueros que se distribuyen y comercializan. España es junto a
China, Japón y Corea del Sur una de las líderes mundiales de pesca industrial.
Por otro lado, las diversas actividades de la industria pesquera implica múltiples problemas
hacia la supervivencia de la fauna marina y también es uno de los responsables del cambio
climático. La sobreexplotación de los mares y los océanos está dejándolos sin peces
manifestándose así la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en los últimos informes,
y también este reclama un modelo de pesca sostenible para garantizar la supervivencia de
las especies y la actividad pesquera.
LA PROBLEMÁTICA DE LA ACTIVIDAD PESQUERA:
- Prácticas de sobrepesca
- Contaminación del agua, que acaba con las especies, por ejemplo mediante la
captura incidental de especies amenazadas como la mantarraya, tiburones, etc.
- Daña importantes ecosistemas marinos
- Amenaza la soberanía alimentaria de las poblaciones costeras
Por su parte, es importante también conocer la diferenciación de estás prácticas que
representan una problemática desde el punto de vista del consumidor, que es el pescado de
piscifactoría y el pescado salvaje, ya que el pescado de piscifactoría son todas las especies
comestibles de pescados, mariscos y cefalópodos provenientes de granjas acuícolas donde
se controla la alimentación, la salud y la reproducción de estos animales. En cambio, el
pescado salvaje se obtiene de la naturaleza mediante la pesca tradicional. Sin embargo,
estos dos tipos de peces implican unas diferencias nutricionales entre el pescado de
piscifactoría y el salvaje, ya que el pescado salvaje tiende a ser más rico en ciertos
nutrientes como el hierro, zinc y calcio en comparación con el otro tipo de pescado.
También, hay otra diferenciación en la textura y sabor de un pescado y sabor porque el
pescado salvaje a menudo tiene una textura más firme y un sabor más intenso en
comparación con el pescado de piscifactoría que puede tener una textura y un sabor más
suave debido a la alimentación artificial y controlada.

Por otro lado,el sector cárnico es uno de los sectores más contaminantes y que más
contribuye al cambio climático según la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO), incluso llega a emitir más gases de efecto invernadero
que todo el transporte mundial junto.
La industria cárnica está considerada una de las menos sostenibles ya que es la mayor
causa de la destrucción de ecosistemas, esto se debe a que aproximadamente el 83% de
las tierras de cultivo globales se destinan a la obtención de los productos cárnicos según la
universidad de Oxford.
Este espacio se distribuye entre los lugares que se utilizan para el pastoreo de los animales
rumiantes y en los terrenos de cultivo que se destinan a los cultivos para la posterior
elaboración de piensos. Asimismo, se destruyen muchas hectáreas de selvas tropicales
para la obtención de la carne, la cual es responsable a nivel mundial del 41% de la
deforestación.
Sin embargo, siempre se le ha atribuido a la industria papelera la responsabilidad de las
causa de la deforestación cuando solo es el 13% de la tala la que se destina a la fabricación
de papel, cartón y la obtención de madera.
El problema de la deforestación a causa de la industria cárnica no solo es asunto de unos
países determinados sino que están todos implicados de un modo u otro.
El mayor ejemplo lo podemos encontrar en Brasil que es uno de los mayores exportadores
de ternera de Europa, lo cual justamente coincide con ser junto con La República
Democrática del Congo el 46% de la pérdida de bosques primarios tropicales.

Otro punto a destacar son los gases de efecto invernadero que produce esta industria, los
cuales se contabilizan entre un 30 y 40%, lo que es considerablemente mayor si lo
comparamos con el 10 y 50 veces menos por los productos vegetales.
En Oxford calcularon que el uso de tierras agrícolas podría reducirse un 76%, un área
equivalente al tamaño de los Estados Unidos, China, Australia y la Unión Europea juntos.
La búsqueda de alternativas sostenibles y nutritivas a la carne convencional ha llevado a la
consideración de una fuente alimentaria sorprendente: los insectos. En un mundo donde la
producción de carne tradicional enfrenta desafíos significativos en términos de
sostenibilidad ambiental, consumo de recursos y preocupaciones éticas, los insectos
emergen como una opción intrigante y viable.
Aunque pueda parecer innovador, no son pocos los pueblos que a lo largo de su historia
han, y siguen confiando en los insectos como base proteica. A medida que la conciencia
sobre la importancia de una alimentación más sostenible crece, la consideración seria de
los insectos como una fuente nutritiva podría revolucionar la forma en que abordamos la
producción de alimentos y nuestro consumo de proteínas en el futuro.
Pueden ser manufacturados como base de ciertos productos, un método muy extendido es
molerlos para hacer harina y luego pan con un alto aporte proteico; los grillos por ejemplo
contienen alrededor del 60-70% de proteína en peso seco.
Con su baja tasa de contaminación medioambiental y rápida reproducción, la
industrialización de insectos como comida podría ser parte de la solución al hambre en el
mundo.




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