CAZA Y EXPLOTACIÓN ANIMAL
- relacionesinternac50
- 28 nov 2023
- 4 Min. de lectura
Redactado por: Laura Soriano López, Stefanny Nagely Melo Camacho y María Martínez Fernández
La caza furtiva atenta gravemente contra el objetivo 15 de la agenda 2030 (Proteger,
restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres) ya que la
desaparición y disminución del número de especies puede llevar a alterar la biodiversidad
del ecosistema.
Este tipo de caza ilegal sigue existiendo y es uno de los graves problemas al que se
enfrentan las organizaciones que protegen la biodiversidad, a pesar de que en 1975 se
comenzó a aplicar el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas
de Fauna y Flora Silvestres.
El tráfico de especies mueve 10.000 mil millones de dólares al año según Naciones Unidas
y es el tercer comercio ilegal más lucrativo detrás del comercio de armas y drogas.
La caza furtiva no solo busca el tráfico de los animales en sí, sino de las partes de los
animales que puedan obtener para el posterior comercio de los mismo; el marfil para
fabricar las teclas de los pianos, las pieles para la industria textil; los cuernos de
rinocerontes que durante años han sido comercializados porque existía la creencia de que
tenían propiedades curativas, y un largo etcétera.
Cada año se asesinan aproximadamente 100 tigres, 20.000 elefantes y más de 1.000
rinocerontes.
Además, cabe destacar que la práctica de la caza furtiva no solo se cobra la vida de los
animales, los guardaparques, encargados de mantener la seguridad de estos animales, en
ocasiones también son asesinados. Una escalofriante cifra de casi 1.000 guardabosques
han sido asesinados en los últimos diez años.
El tráfico de animales se da mayoritariamente en tres continentes: Asía, África y
Sudamérica, pero los destinatarios suelen ser Estados Unidos, Japón y Europa. Los
animales que suelen demandar estos países son exóticos y que no se pueden encontrar en
sus propios territorios: loros, tortugas, yacarés, iguanas, etc.

Las causas que pueden encontrarse para explicar los motivos de la caza de animales son
múltiples:
● Nivel de desarrollo económico de una sociedad.
● Una oportunidad para ganarse la vida en lugares en los que las condiciones de
trabajo son extremadamente precarias.
● El mercado local y global, o la situación política y social del país.
Entonces, como se ha visto, son los motivos y hay muchos más dedicados a la caza furtiva
de especies, pero hay uno por encima de todos: la caza para la venta ilegal de animales. En
este caso, muchos de los animales son vendidos vivos, pero son casados en sus hábitats
de forma furtiva, y otros muertos como materia prima para diversas industrias.
Estas son algunas de las principales consecuencias de la caza furtiva de animales:
● La población de aves se ha reducido en un 58% y la de mamíferos en un 83%.
Aunque la caza se practica desde hace miles de años, hoy en día debido a la
demanda y acceso a tecnologías que nunca existieron hasta ahora, la caza ilegal o
furtiva es mucho más desmesurada.
● Los animales se sienten muy amenazados por la presencia del ser humano.
● El suelo empobrece su calidad, los nutrientes son más escasos y empeora la
polinización con consecuencias en la producción vegetal.
● La extinción de animales por la caza empeora la calidad del agua y puede aumentar
el brote de distintas enfermedades y plagas.
La caza de animales en un ecosistema altera la cadena alimentaria que se forma dentro de
él y hace que todo el ecosistema altere su equilibrio y, por tanto, funcione deficientemente.
Es decir, la caza influye tanto en los animales que mueren, como en los que no: plantas,
presas y depredadores.
Pero la caza furtiva no es solo alfombras de piel de tigre o pianos de marfil; existe un tipo de
establecimiento muy popular: los Pet Café, lugares en los que por un módico precio puedes
pasar un tiempo establecido con un animal y echarte fotos, darle de comer, acariciarlo o
jugar con él.
Es común ver esto con gatos o perros, pero en paises en los que no hay una regulación por
el bienestar animal estricta podrías ver desde nutrias hasta primates.
Se teme profundamente por las condiciones en las que se encuentran estos animales,
muchas veces salvajes, que se ven obligados a sobrealimentarse, aislarse del grupo y
dejarse tocar por humanos; la gran mayoría de veces estos animales presentan conductas
antisociales destructivas para sí mismos y la gente de alrededor.

Hay también quien pueda argumentar que los zoos y circos contribuyen de alguna manera a
la caza, pero si bien es cierto que hay lugares en los que la procedencia de los animales no
es lícita, no suelen ser las instalaciones comerciales que imaginamos, normalmente son
sitios ilegales en los que se exhibe a animales exóticos de forma y disfrute privado.
Los zoos y acuarios más bien levantan otras alertas éticas; por un lado los argumentos a
favor de estos lugares son, entre otros, la conservación de especies, la atención veterinaria
especializada que se puede proporcionar y la investigación y educación, que nos puede
ayudar a entender mejor el comportamiento animal; por otro lado estos animales tienen
problemas de socialización y reproducción, tienen un espacio muy limitado y son usados
como entretenimiento humano.
Ambas opiniones son correctas, pero la solución a este dilema radica en la evolución
continua de los zoos hacia modelos que prioricen el bienestar de los animales, la educación
ambiental y la contribución significativa a la conservación de especies. Esto implica la
creación de hábitats más amplios y enriquecedores, programas de reproducción en
cautiverio efectivos y un enfoque transparente en la sensibilización ambiental.
En conclusión, la caza furtiva no solo priva al mundo de su valiosa fauna, sino que también
desestabiliza los delicados equilibrios naturales y afecta las comunidades locales que
dependen de la vida silvestre para su sustento. La lucha contra la caza furtiva es, por lo
tanto, una causa no solo de conservación, sino también de justicia social y ambiental.




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