BONOS DE CARBONO
- relacionesinternac50
- 17 oct 2023
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 19 oct 2023

Marina Martínez, Raul Romero y Abel Reyes
Los bonos de carbono, también conocidos como créditos de carbono, son instrumentos financieros utilizados para moderar el cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que contribuyen al calentamiento global. Estos bonos representan una reducción verificada y evaluada de emisiones de GEI y pueden ser intercambiados o vendidos en mercados específicos. Su objetivo principal es incentivar a las empresas y proyectos a reducir sus emisiones de carbono.
Según Biofix, las empresas calculan su número de emisiones y de acuerdo con el cálculo realizado de estas, definen el número de bonos a compensar. Un bono equivale a una tonelada de CO2.
Existen varios tipos de bonos de carbono, siendo los más comunes los siguientes:
Certificados de Reducción de Emisiones (CERs): También conocidos como "Créditos de Carbono del Mecanismo de Desarrollo Limpio" (MDL), estos bonos se generan a través de proyectos de aliviar las emisiones en países en desarrollo que participan en el Protocolo de Kyoto. Estos proyectos deben ser aprobados por una entidad que certifica y deben demostrar que están reduciendo las emisiones de GEI de manera efectiva.
Reducción de Emisiones Verificadas (VERs): Estos bonos se generan a través de proyectos de reducción de emisiones que no están vinculados al MDL y, por lo tanto, no están limitados a países en desarrollo. Los VERs son verificados por una entidad independiente y se utilizan principalmente en mercados voluntarios de carbono.
Certificados de Reducción de Emisiones Forestales (CERF): Estos bonos se generan a partir de proyectos que conservan y gestionan de manera sostenible bosques y selvas tropicales, ayudando a evitar la deforestación y, por lo tanto, la liberación de carbono que se almacena en los árboles.
Créditos de Carbono de Empresas: Algunas empresas generan bonos de carbono como resultado de sus esfuerzos internos para reducir sus emisiones de GEI. Estos créditos pueden ser utilizados para compensar sus propias emisiones o ser vendidos en el mercado.
Bonos de Carbono Voluntarios: Además de los mercados regulados por acuerdos internacionales como el Protocolo de Kyoto, existen mercados voluntarios de carbono en los que las empresas y personas pueden comprar y vender bonos de carbono para compensar sus emisiones personales o corporativas. Estos mercados suelen tener estándares y certificaciones específicas.
Los bonos de carbono desempeñan un papel importante en la moderación del cambio climático, ya que proporcionan incentivos económicos para reducir las emisiones de GEI y fomentar prácticas sostenibles. Sin embargo, es importante destacar que su efectividad y aplicación pueden variar según la regulación y la demanda en diferentes regiones y momentos. Además, la lucha contra el cambio climático también se basa en la disminución inmediata de las emisiones en lugar de la compensación, por lo que los bonos de carbono deben ser considerados como una medida complementaria en la estrategia global de disminución.

Situación actual de los beneficios que proporcionan los bonos de carbono. Fuente: 8billion trees
Existen distintas maneras de comprar derechos de carbono para compensar tu huella:
La manera más directa de comprarlos es a la organización responsable del proyecto al que se busca apoyar. Hay dos formas de realizar esto; invertir en el desarrollo del proyecto con un compromiso de retorno en futuros créditos de carbono o comprar Emission Reduction Purchase Agreements (ERPAs), pagos adelantados por derechos de carbono que se entregan en cuanto estén generados.
Esta forma de comprar los bonos de carbono tiene dos principales ventajas:
- Te permite conocer el proyecto en profundidad e involucrarte en su gestión.
- Te da acceso a precios más bajos que si comprases los créditos a un intermediario.
Muchos desarrolladores de proyectos trabajan con bróker para la venta de sus créditos de carbono. En este caso, una empresa tendría que contactar con un broker y comunicarle los detalles del tipo de proyecto que busca. El bróker buscará un proyecto adaptado a tus necesidades, comprará los derechos de carbono para ti y te los venderá, con un sobreprecio.
En el caso de que se requiera una gran cantidad de bonos esta opción puede aparentar ser preferible a la anterior , sobre todo en el aspecto burocrático, ya que este recae en el bróker.
Pero existen grandes desventajas:
Los bróker raramente divulgan su estructura de precio, así que no se tiene claridad sobre el precio del crédito de carbono versus la tasa del bróker.
En algunos casos, los bróker cobran tres veces más a sus clientes que lo que pagan a los desarrolladores de proyectos, abusando de su poder como intermediario y dando al traste con el propósito de las finanzas climáticas.
PAÍSES EN LA CIMA DEL MERCADO DE CARBONO
Durante las últimas décadas los mercados de carbono han sido considerados una solución al cambio climático ya que estos ayudan a movilizar recursos y reducir los costes para darles a los países y las empresas el espacio que les permita facilitar la transición hacia menores niveles de emisión de carbono.
Todos los países desarrollados participantes en el mercado de carbono están registrados en el Protocolo de Kioto, consta de 39 países , entre los que destacan Alemania, Australia, Dinamarca, España, Rusia, Francia, Italia, Japón, Nueva Zelanda, Reino Unido, Suiza, entre otros. Estos constituyen fondos gubernamentales o privados para ayudar al desarrollo del mercado de carbono y obtener certificados de reducción de emisiones. Este equivale a una tonelada de CO2 no emitido e intercambiado en el mercado de bonos de carbono.
Chile comienza a acreditar los bonos de carbono.
Países en vías de desarrollo como Chile, Ghana, Jordania, Singapur y Vanuatu ya están desarrollando infraestructuras digitales y de última generación para de esta manera cumplir con sus contribuciones acordadas en el Acuerdo de París. Estas infraestructuras digitales están avanzando a medida que el mercado de carbono se acerca a la realidad.
En el caso de Jordania se enfrenta a diversos desafíos climáticos como aumento de la temperatura, disminución de las precipitaciones o aumento de los incidentes de sequía. El calor extremo y la escasez de agua aumentan la demanda de energía, creando una carga fiscal y afectando la competitividad económica. Por ello Jordania fue el primer país en desarrollo que creó registros de GEI. En 2020, Jordania puso en marcha una estrategia nacional para el sector energético, con una duración de 10 años, con el propósito de mejorar su gasto energético y reducir las emisiones de carbono en un 10 % para 2030.



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