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Mundial de Qatar 2022: ¿Cómo afectó a la economía?


El 2022 fue testigo de la primera copa del mundo celebrada en Qatar, lo cual puede

parecer una gran innovación en cuanto a seguir expandiendo esta competición

alrededor del planeta. Pero el hecho de que no se haya vivido una copa del mundo en

tierras cataríes nos lleva a pensar en porqué no se había celebrado antes en Qatar; y, si

indagamos un poco, encontramos que Qatar no era un país en el que destacase su

economía por el mundo del fútbol. Entonces encontramos que para que se pudiera

celebrar dicha copa del mundo Qatar tuvo que hacer una inversión masiva para

construir todo lo necesario para poder acoger el mundial. El país catarí realizó una

inversión de hasta 220 millones de euros entre infraestructuras como estadios,

hoteles, actividades para el público... Una cifra extremadamente alta en comparación

con otras copas del mundo en las que “solamente” se gastaron alrededor de unos 20

millones de euros. Pero, ¿Por qué Qatar gastó tanto dinero en su copa del mundo?

Qatar está ubicado prácticamente en medio del desierto y el poder acoger un evento

de tal envergadura no sería nada fácil, por lo que Qatar necesitó una gran cantidad de

maquinaria entre grúas, camiones, etc. para la construcción de espacios públicos como

estadios o zonas de ocio. Se estima que se gastaron más de 6 mil millones de dólares

en la construcción y remodelación de los estadios. En total, son ocho recintos, de los

cuales seis se hicieron desde cero y los otros fueron reacondicionados encima de

instalaciones antiguas. Pero los gastos en la construcción de los estadios representan

solo el 3% del total, pero ¿En qué se invirtió el resto?

Uno de los proyectos más caros es una red de metro completamente nueva que costó

36 mil millones de dólares y va por alrededor de todo Doha por debajo del suelo. Una

red que se creó desde 0 y cuenta con 37 estaciones.


No contentos con esto también se creó una gran ciudad millonaria llamada Lusail. La

ciudad inteligente que el país árabe ha construido desde cero para el Mundial de

fútbol está a solo 15 kilómetros de Doha. Una gran urbe de 200.000 habitantes que,

además de la joya de la corona, el estadio en el que se jugará la final, ya cuenta con

todas las infraestructuras necesarias para vivir: zonas residenciales, hoteles de lujo,

centros comerciales, hospitales, centros de negocios, deportivos, colegios, mezquitas,

puerto marítimo y hasta campos de golf.


Sobre el papel todo parece correcto y que no hay ningún problema para nada, pero

evidentemente sí que los hubo. Para la construcción de estas enormes

infraestructuras, fueron migrantes al país asiático los que trabajaron para poder

crearlas a tiempo para la copa del mundo, los cuales trabajaron con pésimas

condiciones de seguridad arriesgando su vida prácticamente a cada momento; lo cual

provocó lo que era más que probable, la muerte de alrededor de 6500 migrantes que

trabajaban para el estado catarí. Esto provocó un gran revuelo a nivel mundial sobre lo

poco valorados que estaban siendo los trabajadores, además de que a Qatar parecía

no importarles las muertes porque no hacían nada al respecto para intentar redirigir la

situación


Una vez ya acabadas todas las infraestructuras y finalizado la copa del mundo, se

registró un beneficio de hasta 7500 millones de dólares, lo cual significa que se generó

más de 1000 millones de lo esperado; superando así los 5400 millones de dólares

generados en la última copa del mundo previa a la de Qatar.

Qatar, ubicado en medio del desierto, se enfrentó a desafíos significativos al organizar

un evento como la Copa del Mundo. Con una inversión de más de 6 mil millones de

dólares, se construyeron ocho estadios, siendo seis de ellos completamente nuevos y

dos remodelados. Sin embargo, solo el 3% del gasto total se destinó a los estadios. El

proyecto más costoso fue la construcción de una nueva red de metro subterráneo en

Doha, con un costo de 36 mil millones de dólares y 37 estaciones. Además, se creó la

ciudad de Lusail, con una inversión millonaria, que incluye el estadio de la final,

residencias, hoteles, centros comerciales y más. La construcción de estas

infraestructuras involucró a migrantes, enfrentando condiciones laborales peligrosas y

provocando la muerte de alrededor de 6500 trabajadores. Esto generó críticas globales

sobre la falta de valoración y seguridad para los trabajadores. A pesar de las

controversias, tras la Copa del Mundo, Qatar obtuvo un beneficio de hasta 7500

millones de dólares, superando las expectativas y generando más de 1000 millones

adicionales en comparación con la última Copa del Mundo.

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