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Rusia ya triplica el crecimiento de la UE con unos salarios reales disparados y un PIBque acelera.

Redactado por: Alejandro Revert Rincón.



La notable resiliencia de la economía rusa desafía las previsiones pesimistas que anticipaban una caída histórica del PIB en 2022 y auguraban un futuro incierto. Este fenómeno, que contradice las expectativas iniciales, ha comenzado a ser reconocido por organismos internacionales y bancos, quienes empiezan a ajustar sus pronósticos para reflejar la realidad emergente. Según las últimas proyecciones de JP Morgan, la economía rusa experimentará un crecimiento superior al 3% este año y un sólido 1,8% en 2024, en comparación con las expectativas más modestas del 0,6% y 1,3% para la economía de la Unión Europea. Resulta intrigante observar que, en este contexto, el país que impone sanciones con la intención de debilitar la economía ajena se encuentra estancado, mientras que la nación sancionada muestra una notable vitalidad económica. 


Para ser justos, es necesario considerar que gran parte del crecimiento ruso se atribuye al denominado "efecto rebote". Aunque la economía no experimentó una contracción del 10%, como algunos pronosticaban, sí retrocedió un 1,9% en 2022. Sin embargo, las expectativas apuntan a una recuperación sólida este año, superando ampliamente el terreno perdido, con proyecciones que indican un crecimiento cercano al 2% en 2024. Esta capacidad de recuperación continúa sorprendiendo y consolidando la posición de la economía rusa. 


No solo JP Morgan, sino también el último informe mensual de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) contribuye a la narrativa optimista. En dicho informe, se

destaca que "Rusia está exhibiendo un crecimiento sólido en 2023... podría superar las expectativas con mejoras en la demanda interna y el comercio exterior". Esta revisión positiva indica que Moscú, después de meses mostrando signos de recuperación, está materializando de manera significativa esta tendencia positiva. 


En resumen, la economía rusa emerge como un caso notable de resiliencia, desafiando las adversidades y superando las expectativas más sombrías. La revisión al alza de los pronósticos por parte de instituciones financieras de renombre respalda la idea de que Rusia no solo se recupera, sino que también se encamina hacia un crecimiento económico significativo. Este fenómeno, marcado por una demanda interna en aumento y un robusto desempeño en el comercio exterior, plantea preguntas importantes sobre la dinámica de las sanciones internacionales y la capacidad de adaptación de las economías en medio de desafíos globales. 


Giro de 180 grados en las previsiones de PIB de Rusia 


Consenso del mercado sobre el crecimiento del PIB de Rusia en 2023 



En las últimas declaraciones de Vladimir Putin, se destaca un pronóstico optimista para la economía rusa, anticipando un crecimiento superior al 3%, según informa Reuters. Este anuncio marca un cambio drástico en las previsiones, como evidencian las nuevas estimaciones de Bloomberg, que reflejan un giro de 180 grados en las expectativas de crecimiento para Rusia en 2023, como se observa en el gráfico adjunto. 


En un panorama donde el tiempo juega un papel crucial, la economía rusa parece desafiar las consecuencias adversas de las sanciones internacionales. El reciente informe del Banco de Rusia sobre previsiones indica una mejora en la estimación del PIB para 2023,

situándola en un 2,5%, un aumento de 0,3 puntos porcentuales. Las proyecciones para los próximos tres años y la estimación de la tasa de crecimiento del PIB a largo plazo permanecen inalteradas en un 1,5% anual. Los analistas predicen una variación del PIB del 4,9% entre 2021 y 2026, consolidando la posición de Rusia como una economía en crecimiento en el corto y mediano plazo. 


El Banco de Rusia, tras elevar las tasas de interés al 15%, reconoce en su último comunicado de política monetaria que la economía se expande a un ritmo más rápido de

lo anticipado. La alta demanda interna está llevando a la economía rusa hacia un desequilibrio en la senda de crecimiento, generando presiones inflacionarias persistentes. 

A pesar de estos indicadores positivos, desde la Unión Europea persiste la narrativa del impacto negativo de las sanciones en la economía rusa. Informes documentan la disminución del comercio y la recesión de 2022 como resultados directos de estas medidas restrictivas. No obstante, Rusia ha respondido a las prohibiciones a la importación reemplazando productos por producción nacional o adquiriéndolos de otras economías, estimulando así la demanda interna y el mercado laboral. 


La economía rusa, actualmente en un proceso de calentamiento, experimenta un aumento de la demanda privada impulsado por el crecimiento de la actividad del consumidor, el incremento de los salarios reales y un alto crecimiento del crédito. La mejora significativa de los beneficios empresariales está generando un sentimiento positivo en el entorno empresarial, estimulando inversiones y contrataciones, gracias también a los estímulos fiscales que respaldan la elevada demanda de inversión. 


El Banco de Rusia advierte que la expansión de la demanda interna se traduce en una mayor demanda de importaciones. A pesar de las sanciones, la principal limitación que enfrenta la economía rusa se relaciona con las condiciones del mercado laboral. Las encuestas empresariales revelan que la escasez de mano de obra persiste y el desempleo se mantiene en mínimos históricos, situándose en un 3%. 


Esta situación ha llevado a un fuerte aumento de los salarios reales, descontando la inflación. Según datos del servicio de estadísticas ruso, los salarios nominales avanzan a un ritmo superior al 11%, mientras que la inflación se sitúa en el 5,2%. Este fenómeno indica que los salarios reales de los rusos están experimentando un incremento de más del 6%, consolidándose como uno de los mayores aumentos reales en Europa. 


La entrada continua de grandes sumas de dinero por las exportaciones de petróleo también ha contribuido al panorama positivo. Aunque los ingresos por materias primas se han visto afectados por las fluctuaciones en los precios internacionales del petróleo, los ingresos de Rusia por las exportaciones de petróleo en octubre muestran cierta estabilidad. La Agencia Internacional de la Energía informa que los ingresos ascendieron a 18.340 millones de dólares, apenas 25 millones menos que en septiembre.


En resumen, la economía rusa presenta un escenario inesperadamente positivo, desafiando las expectativas iniciales de recesión y estancamiento económico. El riesgo de recalentamiento económico se cierne sobre Rusia, contradiciendo las previsiones que al inicio de la guerra hablaban de años difíciles. Este inesperado desarrollo coloca a Rusia en una posición única, destacando su capacidad de adaptación y resistencia frente a desafíos significativos.


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