EL ORIGEN DE LAS FRONTERAS ENTRE NACIONES DE ÁFRICA
- relacionesinternac50
- 8 nov 2023
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En términos generales, en todo el mundo, las numerosas líneas que marcan las fronteras de los países son bastante irregulares y su trazado a menudo corresponde a motivos históricos o acontecimientos naturales como ríos o montañas. Sin embargo, en otros casos podemos observar una delimitación de fronteras bastante menos evidente, marcada a escuadra y cartabón, como es observable en numerosos lugares de África y Oriente Medio.
Las fronteras rectas y angulares que se encuentran en algunos países africanos se deben en gran parte a la historia colonial de África. Durante el período de la colonización europea en África, que tuvo lugar principalmente en el siglo XIX y principios del siglo XX, las potencias coloniales europeas dividieron el continente africano entre ellas sin tener en cuenta las fronteras naturales, las divisiones étnicas o culturales existentes en la región.
Estas potencias coloniales, como el Reino Unido, Francia, Bélgica, Alemania y otros, trazaron líneas rectas en el mapa para establecer las fronteras de las colonias que estaban creando. Estas fronteras rectas a menudo cruzaban territorios habitados por diversos grupos étnicos y culturas, creando divisiones artificiales en la población. El objetivo principal de las potencias coloniales era maximizar sus recursos y facilitar la administración de las colonias, no respetar las fronteras naturales o las identidades culturales locales, tal y como se muestra, de una forma cómica, en la siguiente caricatura, publicada por el periódico francés le Petit Journal. En ella se muestra específicamente el reparto de Asia.

Caricatura del Reparto de Asia por el periódico le Petit Journal.
Posteriormente, con el fin del imperialismo, a lo largo del siglo XX, las demandas de independencia y autodeterminación ganaron impulso en muchas partes de África. Los líderes africanos, en su mayoría educados en Europa y conscientes de los movimientos de independencia en otras partes del mundo, comenzaron a movilizar a la población para luchar por la libertad y la autodeterminación de sus países. Ejemplos notables incluyen a Kwame Nkrumah en Ghana, Jomo Kenyatta en Kenia, Patrice Lumumba en la República Democrática del Congo y Nelson Mandela en Sudáfrica.

1956, manifestación frente a los juzgados de Johannesburgo, Sudáfrica, durante el juicio por traición de los activistas antiapartheid, entre ellos Nelson Mandela. AFP.
A medida que aumentaba la presión internacional para poner fin al colonialismo, las potencias coloniales comenzaron a ceder a las demandas de independencia de sus colonias africanas. En algunos casos, esto se logró a través de procesos de negociación y acuerdos entre las autoridades coloniales y los líderes independentistas. En otros casos, la independencia se obtuvo mediante luchas armadas y movimientos de resistencia.
Así, cuando se alcanzó la independencia, los nuevos estados africanos heredaron las fronteras coloniales establecidas por las potencias coloniales europeas. Esto a menudo condujo a situaciones en las que las fronteras no reflejaban las divisiones étnicas, culturales o geográficas naturales de la región. Además, las fronteras coloniales no tuvieron en cuenta las realidades locales y la diversidad étnica y cultural de las poblaciones africanas.
Como consecuencia, la herencia de las fronteras coloniales creó desafíos significativos para los nuevos estados africanos. Las divisiones étnicas y culturales artificiales, junto con la falta de una identidad nacional unificada en algunos casos, contribuyeron a tensiones y conflictos étnicos. Además, las fronteras coloniales no siempre reflejaban las divisiones geográficas naturales, lo que dificultaba la administración y el desarrollo económico.
De esta manera, la herencia colonial ha tenido un impacto duradero en la política, la gobernanza y los conflictos en el continente africano. Después de obtener la independencia, diversos países africanos buscaron redefinir sus fronteras a través de acuerdos bilaterales o multilaterales con sus vecinos. Algunos de estos acuerdos han llevado a ajustes fronterizos o resoluciones de disputas territoriales, pero en muchos casos, las fronteras coloniales se han mantenido en gran medida. Alguno de los ejemplos más notables de acuerdos entre naciones africanas son los siguientes:
El Acuerdo de Brazzaville (1984); puso fin a una larga disputa fronteriza entre Nigeria y Camerún en la región de Bakassi, que se encuentra en el golfo de Guinea. El acuerdo se alcanzó con la mediación de la Organización de Unidad Africana (OUA) y la Comisión de Fronteras Internacionales de la OUA. Se acordó que la península de Bakassi sería transferida de Nigeria a Camerún, lo que resolvió una fuente de conflicto en la región.
El Acuerdo de Lusaka (1994); Este acuerdo puso fin al conflicto fronterizo entre Angola y Zambia en la región del río Zambeze. Las tensiones habían surgido debido a disputas sobre la soberanía de una isla en el río Zambeze. El Acuerdo de Lusaka permitió la resolución pacífica del conflicto y estableció las bases para la cooperación entre los dos países en cuestiones de desarrollo y seguridad.

Firma del acuerdo de alto el fuego entre el Govt de Luanda y UNITA en Lusaka. RRSS.
El Acuerdo de Ouagadougou (2007); ayudó a poner fin al conflicto en Darfur, una región en Sudán que experimentó un conflicto armado durante varios años. El acuerdo fue mediado por la Unión Africana y estableció un alto el fuego y un marco para la resolución de las tensiones en la región de Darfur.
El Acuerdo de Arusha (1993); el cual fue un paso crucial en el proceso de paz que puso fin a la Guerra Civil de Burundi. Fue mediado por la Comunidad de Desarrollo de África Meridional (SADC) y otros actores regionales e internacionales. El acuerdo contribuyó a establecer un gobierno de transición y sentó las bases para la reconciliación en Burundi.
El Acuerdo de Pretoria (2004); que puso fin a la Guerra Civil de Sudáfrica entre el Congreso Nacional Africano (ANC) y el Partido Nacionalista Afrikáner (NP). El acuerdo allanó el camino para las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica en 1994 y la elección de Nelson Mandela como presidente. Fue un hito importante en la historia de la transición de Sudáfrica hacia un sistema democrático post apartheid.

El viceministro etíope de Exteriores, Redwan Hussien, el asesor de Seguridad Nacional del primer ministro, Abiy Ahmed, y el representante del FPLT, Getachew Reda, se estrechan la mano tras la firma del tratado. Phill MAGAKOE, AFP.
Todos estos acuerdos reflejan los esfuerzos de los países africanos y la comunidad internacional para promover la paz, la estabilidad y la reconciliación en el continente. Sin embargo, no hay que olvidar que los países europeos tienen una responsabilidad ética y moral en abordar el legado del colonialismo y en apoyar el desarrollo, la estabilidad y la justicia en sus antiguas colonias. Esto puede incluir disculpas públicas por los abusos coloniales, la cooperación en proyectos de desarrollo sostenible y el respeto de la soberanía y la autodeterminación de los países excoloniales. La responsabilidad de Europa en relación a sus excolonias es un tema complejo y en evolución en el ámbito de las relaciones internacionales y la justicia histórica.



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