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EL CONFLICTO ISRAELÍ-PALESTINO

UN ANÁLISIS DE SUS RAÍCES Y PERSPECTIVAS DE RESOLUCIÓN


Emma Oliva y Lucía Pérez




El conflicto entre Israel y Palestina es uno de los conflictos más persistentes y complejos de la historia contemporánea. A lo largo de las últimas décadas, esta confrontación ha generado un inmenso sufrimiento humano y ha sido objeto de debate en la comunidad internacional. En este artículo, examinaremos las causas profundas de este conflicto, sus principales hitos históricos y las perspectivas de resolución.


Los orígenes históricos del conflicto israelí-palestino se remontan a principios del siglo XX y están marcados por una serie de eventos y factores clave que contribuyeron a la complejidad del conflicto. Aquí se presentan algunos de los aspectos más importantes:

Imperio Otomano y el Mandato Británico: Antes de la Primera Guerra Mundial, la región conocida como Palestina era parte del Imperio Otomano. Sin embargo, después de la guerra, el Imperio Otomano colapsó, y la Liga de Naciones otorgó un mandato sobre Palestina a Gran Bretaña en 1920. Durante este período de mandato, surgieron tensiones entre las comunidades judía y árabe en Palestina.


Declaración Balfour (1917): En 1917, el Ministro de Asuntos Exteriores británico, Arthur Balfour, emitió la Declaración Balfour, en la que expresaba el apoyo del Gobierno británico a "el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío". Esto sentó las bases para el movimiento sionista, que buscaba la creación de un estado judío en Palestina, y generó desconfianza y tensiones entre la población árabe local y los judíos.


Aumento de la inmigración judía: A lo largo de las décadas de 1920 y 1930, el número de inmigrantes judíos a Palestina aumentó significativamente. Muchos judíos llegaron huyendo de la persecución nazi en Europa, lo que intensificó las tensiones con la población árabe local, que temía perder sus tierras y sus oportunidades económicas.

Inmigrantes judíos a bordo del Theodor Herzl intentan desembarcar en Haifa, 1947.


División de comunidades y nacionalismo: El conflicto se alimentó aún más por el nacionalismo en aumento de ambas comunidades, judía y árabe. Los líderes sionistas buscaban la creación de un estado judío independiente, mientras que los líderes árabes defendían la independencia y la unidad árabe en la región.


División de Palestina: En 1947, las Naciones Unidas propusieron un plan de partición para Palestina que dividiría el territorio en dos estados, uno judío y otro árabe, con Jerusalén bajo un estatus internacional especial. Si bien los líderes judíos aceptaron este plan, los líderes árabes lo rechazaron, lo que llevó al estallido de la Guerra de Independencia de Israel en 1948.


Wikipedia, La Enciclopedia Libre.


Creación de Israel (1948): La guerra resultó en la declaración de independencia de Israel el 14 de mayo de 1948, y la guerra árabe-israelí subsiguiente llevó a la partición de Palestina. Israel nació como un estado independiente, mientras que la mayoría de los estados árabes vecinos rechazaron su existencia y participaron en el conflicto.


El 14 de mayo de 1948 se proclamaba oficialmente el nacimiento del estado de Israel. (Nacimiento Israel David Ben Gurión), La Vanguardia


Modificaciones de los estados de Palestina e Israel a lo largo del siglo XX.



Refugiados palestinos: La Guerra de Independencia de Israel resultó en la huida o expulsión de cientos de miles de palestinos de sus hogares, lo que llevó a la creación de la cuestión de los refugiados palestinos. Esta cuestión ha sido una fuente persistente de conflicto y descontento a lo largo de las décadas.


Guerras y conflictos continuos: A lo largo de los años, ha habido una serie de guerras, conflictos y actos de violencia entre Israel y sus vecinos árabes, así como con grupos palestinos. Entre las guerras notables se incluyen la Guerra de los Seis Días (1967) y la Guerra del Yom Kippur (1973). Los territorios palestinos de Cisjordania y Gaza han sido ocupados por Israel desde la Guerra de los Seis Días.


Un grupo de soldados egipcios plantan su bandera en el Sinaí durante la Guerra del Yom Kippur (1973). BBCmundo.com



En resumen, el conflicto israelí-palestino tiene profundas raíces históricas que se remontan al período del mandato británico y la lucha por la autodeterminación y el control de Palestina. Estos antecedentes históricos han contribuido a las tensiones y desafíos que persisten en la región hasta el día de hoy.


Uno de los principales puntos de conflicto es la disputa por el territorio. Israel ha expandido sus fronteras desde 1948, ocupando Cisjordania, Gaza y Jerusalén, este último durante la Guerra de los Seis Días en 1967. La expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania ha obstaculizado los esfuerzos de paz, ya que se considera ilegal bajo las leyes del derecho internacional.


El conflicto también se arraiga en la identidad y el nacionalismo. Tanto israelíes como palestinos tienen una profunda conexión emocional y religiosa con la tierra, lo que dificulta la aceptación de soluciones que impliquen la pérdida de territorio o el reconocimiento del otro. La religión desempeña un papel significativo, ya que Jerusalén es una ciudad sagrada tanto para judíos como para musulmanes; esto añade un componente religioso a este conflicto. Por otro lado, la construcción de asentamientos israelíes en Cisjordania ha sido un punto de discordia constante, ya que los palestinos ven esto como una ocupación ilegal de su tierra. Además, la escasez de agua en la región es un factor subyacente importante. La distribución desigual de los recursos hídricos ha llevado a tensiones en la gestión del agua, lo que agrava el conflicto. Finalmente, la intervención de actores externos, como Estados Unidos, la Unión Europea e Irán, ha influido en el conflicto, a menudo politizándolo aún más y complicando las negociaciones de paz.


Por otra parte, sería importante mencionar algunos de los principales hitos del conflicto, entre los que encontramos los Acuerdos de Oslo (1993), las dos Intifadas palestinas y el conflicto recurrente en Gaza, conflicto intermitente pero que se ha reanudado de manera constante durante la historia de esta pugna.


Los Acuerdos de Oslo de 1993 representaron un intento importante de resolver el conflicto mediante la creación de la Autoridad Palestina y el reconocimiento mutuo. Sin embargo, los obstáculos en el camino, incluida la expansión de los asentamientos, llevaron a un estancamiento.

El presidente de EEUU Bill Clinton, entre el líder palestino Yasir Arafat y el primer ministro israelí Isaac Rabin, tras firmar los Acuerdos de Oslo, en Washington. J. DAVID AKE AFP


Asimismo, las dos Intifadas (levantamientos) palestinas, en 1987-1993 y 2000-2005, respectivamente, reflejaron el descontento palestino y el fracaso de las negociaciones de paz. Estos episodios de violencia causaron un gran sufrimiento humano y daño a la economía de ambas partes. Por último, el conflicto en Gaza ha estallado en varias ocasiones, con ataques israelíes en respuesta a cohetes lanzados desde la Franja de Gaza. Estos enfrentamientos han resultado en la muerte de civiles y han aumentado las tensiones en la región.

El cuadro icónico de Faris Odeh que arroja una piedra en el tanque de una fuerza de defensa de Israel en la Franja de Gaza, 29 de octubre de 2000. Odeh fue asesinado 10 días después de que esta imagen fuera tomada. Monitor de Oriente


El conflicto entre Israel y Palestina es un desafío complejo y digno de análisis. Sus raíces históricas, los factores en juego y los hitos pasados han hecho que su resolución sea extremadamente difícil.


Desafortunadamente, hemos presenciado en las últimas semanas, más específicamente desde el 7 de octubre, una continuación del conflicto directo armado. El grupo extremista Hamás, protagonizó un ataque sobre territorio israelí sobre la franja de Gaza. Esto desencadenó una respuesta ofensiva inminente por parte de Israel y la declaración de guerra del mismo. Hasta la fecha, hay registrados unos 2.400 palestinos fallecidos y más de 9.000 han resultado heridos. Israel, por su parte, estima por ahora que el ataque de Hamás ha dejado hasta ahora 1.300 israelíes muertos y más de 3.500 heridos, según el último balance facilitado por sus autoridades.


A todo esto hay que añadirle las personas de distintas nacionalidades afectadas por el conflicto, la mayoría procedentes del ataque de Hamás al festival por la paz Tribe of Nova, que se celebró al sur de Israel, en una zona próxima a Gaza, y donde se encontraron al menos 260 cuerpos después de la matanza de Hamás.

Sin duda, este conflicto produce un continuo sufrimiento humano, que no parece que vaya a finalizar en breves momentos. Un conflicto que se ha cobrado y se está cobrando miles de

vidas inocentes, desembocando en una de las crisis humanitarias más notables de nuestro siglo.































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