CONFLICTO ARABIA SAUDITA Y YEMEN:
- relacionesinternac50
- 7 nov 2023
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Redacto por Nuria Ros y Leyre Segarra

Yemen, uno de los países más pobres de Medio
Oriente. Fue un territorio disputado por dos
imperios en el siglo XIX. Los británicos tomaron el
control del puerto de Adén en la época en la que el
Canal de Suez estaba siendo construido.
Este país está localizado en un sitio muy estratégico
para el abastecimiento de combustible de las naves
británicas. Por otro lado, los turcos otomanos
lograron el control del norte de Yemen, fue entonces
cuando Yemen se dividió en norte y sur.
Con la caída del Imperio Turco Otomano tras el final de la Primera Guerra Mundial, el norte
de Yemen quedó en manos de Imán Yahya, un líder religioso islamista que se autoproclamó
rey del territorio. El sur de Yemen estuvo bajo dominio británico desde el siglo XIX hasta
1967, los ataques contra las tropas británicas de parte de los grupos nacionalistas hicieron que los británicos abandonaran el puerto de Adén. Seguidamente, la República Popular de Yemen del Sur se proclamó, convirtiéndose en la primera nación árabe con tendencia comunista.
Tanto Yemen del Sur como Yemen del Norte convivieron durante más de dos décadas, en las
que no faltaron confrontaciones bélicas que llevaron a tensiones internacionales. Arabia
Saudita apoyó a Yemen del Norte y la Unión Soviética a Yemen del Sur. Con la caída del
bloque soviético en los años 90, comenzó la unificación de Yemen. El norte y el sur se
convirtieron en un solo Estado desde el 22 de mayo de 1990.
El presidente elegido en Yemen fue Ali Abdullah Saleh y en el año 2001, le declaró la guerra a Al Qaeda. Mientras tanto, un movimiento rebelde chiita comenzó en 2004, debido a la discriminación étnica y la agresión del Gobierno. Estos rebeldes, denunciaron a Arabia Saudita ya que éste apoyaba a grupos sunitas con el fin de exterminar a la población chiita. El desenlace de este movimiento fue la guerra de Yemen en 2014.

La guerra de Yemen, cuenta con la Primavera Árabe de antecedente. Estas sublevaciones de
2011, derrocaron al gobierno de Ali Abdullah Saleh, entre acusaciones de corrupción y
gobernanza fallida, provocando un vacío de poder aprovechado por los rebeldes chiitas.
Éste fue sustituido por su entonces vicepresidente, Abd Rabu Mansur Hadi que convocó la
Conferencia de Diálogo Nacional. La Conferencia presentó un nuevo mapa de Yemen en el
que se dividía en regiones sin tener en cuenta factores sociológicos o económicos. Recibió el
apoyo mínimo, lo que sí que encontró fue una fuerte oposición de diferentes facciones de la
población.
Los rebeldes chiitas tomaron el control de la capital, Saná, en 2014, lo que provocó el
despliegue internacional para buscar el orden yemení. Sin ningún tipo de éxito, Arabia
Saudita y otras naciones bombardearon los territorios controlados por los chiitas.
El 25 de marzo de 2015, una coalición de Estados con Arabia Saudita y Emiratos Árabes
Unidos a la cabeza, intervino a petición del presidente Hadi, con el único objetivo de instalar
de nuevo el poder al gobierno. Esta intervención marcó el comienzo del conflicto armado
declarado, con bombardeos aéreos por parte de la coalición. En los cuatro años siguientes, el
conflicto se extenderá hasta afectar a todo el territorio.

En la guerra de Yemen, el norte es apoyado por Arabia Saudita y el sur por Irán. Yemen vuelve a ser un territorio disputado geopolíticamente, no sólo por los ingleses y turco-otomanos, sino por saudíes e iraníes. Los sauditas buscan la expansión de su control político en la península y la aniquilación de los grupos chiitas.
Ambos países son vecinos, y sus respectivas políticas tienen efectos sobre el resto de la
región. Aunque se pueden encontrar distintas diferencias entre los dos que explicarían la
tensión de sus relaciones. La principal monarquía absolutista de la región es Arabia Saudita.
Mientras, Yemen es la única república a pesar de la actual situación de fragmentación.
En 1962, como era de esperar, Arabia Saudí se opuso a la creación de la República Árabe de
Yemen (RAY) y más todavía a la República Popular de Yemen (RDPY), siendo el único
estado socialista árabe. El rechazo saudí se debió al hecho de que fuera una república,
representando esta la cuestionabilidad de las monarquías. Las repúblicas estaban triunfando
en otros países y las colonias estaban consiguiendo su independencia, proclamando
repúblicas. Arabia Saudita percibía a Yemen como una amenaza, por lo que no recibió
favorablemente su unificación en 1990.
Desde mediados de 1990 y hasta el comienzo de la actual guerra, en 2014, los saudíes
siguieron siendo importantes en la política yemení, pero lo eran siendo discretos. Su
estrategia consistía en fortalecer y debilitar Yemen al mismo tiempo para no poder responder
activamente al reino saudita.
Según Amnesty, el conflicto se ha dilatado por 9 años, dejando más de 10 mil civiles
muertos, más de 6 mil heridos y 85 mil niños menores de 5 años muertos por la desnutrición.
Esto ha sido calificado por las Naciones Unidas como la peor catástrofe humanitaria del mundo.
Para Estados Unidos, la estabilidad de Yemen es prioritaria, pero también la de sus aliados en
el Golfo Pérsico, por su posición estratégica. A quienes sí les afecta esta guerra es a los
millones de civiles que se han visto en medio del fuego enfrentado y con desabastecimiento
de alimentos.

Expertos de la ONU informaron sobre Yemen y advirtieron de la multitud de crímenes de guerra que se habrían cometido desde el inicio del conflicto. En este informe se detalla algunos crímenes como ataques aéreos dirigidos a civiles, uso de la hambruna como arma y tortura entre otras. Desde 2014, la guerra de Yemen ha dejado decenas de miles de muertos y es una de las principales causas de que éste sea el país más pobre de la península arábiga.



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