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Crisis en el Estrecho: las tensiones políticas entre España y Marruecos alcanzan su punto álgido.

Redactado por: David Raigal y David Saura.

En estos últimos años se han podido palpar de primera mano las tensiones, tanto sociales como políticas, que se han cultivado entre España y único país con monarquía del norte de África, Marruecos. 

Pero, ¿de dónde vienen estas tensiones? ¿Qué nos pueden acontecer? Estas incógnitas las resolveremos en este artículo, pero antes de lanzarnos de lleno tenemos que ponernos en situación. 

En 1912, España adquirió un protectorado en Marruecos mediante negociaciones con Francia. El intento liderado por el general Fernández Silvestre, supuestamente respaldado por Alfonso XIII, resultó en la masacre de las tropas españolas, conocida como el Desastre de Annual en 1921. 

El protectorado español en el norte de Marruecos se extendió desde Larache hasta 48 km más allá de Melilla, abarcando la zona montañosa de habla tamazight. España también obtuvo Tarfaya en el suroeste y, en 1934, tomó Ifni cuando los franceses ocuparon el sur de Marruecos. 

España estableció un gobierno títere marroquí con un khalifah como jefe de estado nominal. Tánger recibió una administración internacional especial, y en 1940, las tropas españolas ocuparon la ciudad, retirándose en 1945 tras la victoria de los aliados. 

La zona española rodeaba los puertos de Ceuta y Melilla e incluía las minas de hierro en las montañas del Rif. Tetuán fue seleccionada como capital, con departamentos europeos y administración por interventores en los distritos rurales. 

La región enfrentó desafíos, incluyendo la resistencia de Aḥmad al-Raisūnī y el surgimiento de Abd el-Krim, quien estableció la República del Rif en 1923, siendo derrotado en 1926 por fuerzas francesas y españolas. 

En 1936, Marruecos fue utilizado por el general Francisco Franco para atacar la República española en la Guerra Civil. Aunque los españoles tenían menos recursos que los franceses, su régimen posterior fue menos sujeto a discriminación étnica, con instrucción en árabe en lugar de español en las escuelas. 

Tras la represión de la República del Rif, la cooperación entre España y Francia disminuyó. En 1953, el desacuerdo alcanzó su punto máximo cuando los franceses depusieron al sultán, y el alto comisionado español se negó a reconocer la acción, considerando a Muḥammad V como el soberano en la Zona Española. Los nacionalistas utilizaron la Zona Española como refugio después de abandonar la zona francesa. 

Aunque se busca despolitizar la agenda bilateral, el factor predominante que afecta las relaciones es la postura de España respecto al tema del Sáhara Occidental. El ingreso hospitalario en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en abril de 2021 para recibir tratamiento por Covid ha generado una nueva situación tensa entre España y Marruecos. Este episodio subraya la importancia continua del reconocimiento internacional de la soberanía sobre el Sáhara Occidental en la política exterior de España. A pesar de los esfuerzos por despolitizar las relaciones bilaterales, centrándolas en el fortalecimiento de la interdependencia económica y el respaldo de España a los intereses marroquíes ante la Unión Europea, no se ha logrado evitar crisis recurrentes con variada intensidad y alcance desde la firma del Tratado de Amistad, Cooperación y Buena Vecindad en 1991. 

La decisión de España de reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental se dio en un contexto de ofensiva de Marruecos para afirmar su control sobre la región, acompañada por la apertura de consulados en El Aaiún y Dajla. Esto también buscaba evaluar las posturas del nuevo gobierno de coalición hacia Marruecos, generando desconfianza debido a las posiciones previas de Unidas Podemos (UP), a pesar de no estar reflejadas en el acuerdo de gobierno. A pesar de intentos de disipar la desconfianza, las acciones y declaraciones de miembros de UP, como el respaldo al Hirak del Rif, contribuyeron al distanciamiento bilateral, acentuado por la posición española sobre el Sáhara Occidental y el apoyo público de Pablo Iglesias a un referéndum de autodeterminación. Esto se reflejó en el aumento de llegadas de pateras a las islas Canarias y la persistente desconfianza por parte de Marruecos. Marruecos continúa su rearme de manera incesante y rápida, respaldado de manera crucial por Estados Unidos y, en menor medida, por Israel. Este respaldo ha facilitado la adquisición de armamento, que de otra manera sería difícil de obtener. Además, la creciente tensión con Argelia, acentuada por el conflicto en el Sáhara Occidental, ha llevado a la ruptura de relaciones bilaterales y el cierre del espacio aéreo en 2021. También se intensificaron los enfrentamientos con el Frente Polisario en 2020, rompiendo el alto el fuego. 

En tercer lugar, el ambicioso programa armamentístico busca convertir a Marruecos en la principal potencia militar del Magreb, lo cual impacta directamente a España como frontera sur de la Unión Europea. Este objetivo se relaciona con la reclamación persistente de Marruecos sobre Ceuta y Melilla. En este complejo escenario geoestratégico, influido por la inestabilidad en el Sahel, también se debe considerar la situación en Ucrania y la polarización generada, ya que Argelia ha mostrado afinidad hacia Rusia. 

El Debate ha abordado en varias ocasiones el rearme marroquí en relación con España. Recientemente, Marruecos aumentó en un 4,1 % la partida presupuestaria para 2024 destinada a "adquirir y mantener equipos de las Fuerzas Armadas y apoyar el desarrollo de la industria de defensa". Este aumento alcanzará los 124.766 millones de dirhams (11.300 millones de euros), representando el 9,6 % del PIB del país. 

El Departamento de Defensa de Estados Unidos, a través de su Agencia de Cooperación en Seguridad, comunicó el 11 de abril de 2023 acerca de la "posibilidad de una transacción militar extranjera con el Gobierno de Marruecos, consistente en sistemas de cohetes de artillería de alta movilidad (HIMARS) y equipos asociados, con un valor estimado de 524,2 millones de dólares. La notificación correspondiente al Congreso sobre esta eventual venta fue emitida por la Agencia de Cooperación para la Seguridad de la Defensa.

En un preocupante giro, Marruecos ya ha adquirido misiles HIMMARS de medio alcance (capaces de alcanzar 300 km), pero lo más preocupante es que medios marroquíes se burlan de la vulnerabilidad de España ante esta nueva amenaza. 

Consultando medios locales de Marruecos, esta noticia fue interpretada como un autoreconocimiento del "temor" del Estado español. El diario marroquí Achkayen publicó un artículo haciendo referencia a la "aprensión" que hay en España tras ser conocedores de que Rabat "puede atacar Sevilla o Granada desde Tánger con misiles que alcancen una velocidad de entre 70 y 300 kilómetros", destacando que "en la artillería española no existe ningún arma con estas especificaciones". 


Varios medios españoles publicaron informaciones donde señalaban que estos misiles permitirían que Marruecos pudiese alcanzar ciudades españolas como Sevilla, Cádiz, Huelva, Córdoba, Jaén, Almería, Granada, el sur de la provincia de Badajoz, parte de Murcia y las Islas Canarias, y esta información fue utilizada por los medios de Marruecos para presumir de su nueva posición de poder sobre España. 

En los últimos años, Marruecos ha adoptado una postura cada vez más agresiva frente a España, generando tensiones y preocupaciones sobre la estabilidad en la región. La reclamación persistente de Ceuta, Melilla y las Islas Canarias por parte de Marruecos, territorios que históricamente han sido españoles, ha alcanzado nuevos niveles de provocación. Recientemente, la inclusión de estos territorios en un mapa oficial del reino de Marruecos, publicado en su página web oficial, ha avivado las llamas de la tensión bilateral.

Un ejemplo reciente de la escalada de tensiones es la inclusión de Ceuta, Melilla en el mapa oficial del reino de Marruecos en su página web. Esta acción provocativa no solo contradice la realidad histórica y legal de estos territorios, sino que también ha generado inquietud en la población española y entre los líderes políticos. 


Hay que recordar que en mayo de este año el Gobierno ya envió una nota a Marruecos después de que el país africano considerase a Ceuta y Melilla como ciudades marroquíes en una carta ante la Unión Europea. 

Aunque muchos confían en la Organización del Tratado del Atlántico Norte, lamento que he de decir que esta organización ha dejado claro en múltiples ocasiones frente a España que en un hipotético caso de ocupación marroqui sobre las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla esta no se involucraría y sería imposible para España poder activar el articulo 5 de la OTAN, esto se debe a que como dice la definición del artículo 5: “un ataque armado contra una o más de ellas (las naciones firmantes), que tenga lugar en Europa o en América del Norte, se considerará como un ataque dirigido contra todas ellas”. 

Esto deja en evidencia que la OTAN dejará completamente abandonada a España a sus anchas en un caso de invasión sobre los enclaves de Ceuta y Melilla, y solo nos podremos valer de nuestros tratados internacionales con otros países con los que tengamos buenas relaciones como es el caso de Portugal o Argentina para recibir apoyo militar. 

La preocupación por una inmigración descontrolada cobra una dimensión aún más crítica cuando se contempla la posibilidad de que Marruecos esté utilizando la estrategia militar de la "quinta columna". Esta táctica militar implica infiltrar agentes y simpatizantes dentro del país de destino con el propósito de debilitar la seguridad nacional desde adentro. En caso de un conflicto con Marruecos, está inmigración podría servir como una herramienta para llevar a cabo una invasión desde dentro del país o socavar la estabilidad interna. La aparente "invasión silenciosa" plantea serias interrogantes sobre la seguridad nacional y

destaca la necesidad de abordar no sólo las cuestiones migratorias, sino también la seguridad interna en un contexto geopolítico cada vez más complejo. 

Según Juan Antonio de la Hoz, integrante de la Asociación Canaria de Solidaridad con el pueblo saharaui en Lanzarote y partidario de la autodeterminación del Sahara, la migración subsahariana plantea preocupaciones. De manera sospechosa, sugiere que los marroquíes que llegan podrían estar influenciados por el Estado marroquí para llevar a cabo una "invasión silenciosa" y promover la opinión a favor de la independencia de Canarias. Recuerda un paralelo en el libro "Grito de Zemla" de Emboirik Ahmed, donde se menciona que una estrategia similar fue empleada por Marruecos en la ocupación del Sáhara, introduciendo colonos marroquíes y fomentando partidos políticos pro-independencia antes de la invasión con la 'Marcha Verde'. Este proceso se veía respaldado por incentivos económicos, tierras y materiales para asentar a los colonos en el territorio ocupado del Sahara. 

Esto no es solo una teoría de especulación sino que el presidente del Senado marroquí (Enaam Mayara) ha generado preocupación al instar públicamente a los ciudadanos marroquíes a infiltrarse en las instituciones del estado, la política y la policía española. Esta declaración sugiere la existencia de una estrategia de "quinta columna", buscando debilitar desde dentro a España. La inquietante llamada a la infiltración plantea serias interrogantes sobre la seguridad y estabilidad del país, subrayando la necesidad de abordar esta amenaza potencial de manera diligente. 

Textualmente: “La comunidad marroquí en España debe ser vista como un instrumento de presión y de apoyo capaz de influir en la política exterior de este país amigo". 

Al igual que otras figuras destacadas en Marruecos, Mayara enfatizó en marzo de 2023, al referirse a España, que las ciudades autónomas estaban bajo una condición de "ocupación" y abogó por su "liberación". Algunos medios marroquíes, como Rue20, optaron por cambiar la palabra en sus ediciones del sábado, transcribiendo el discurso de Mayara y sustituyendo "ocupadas" por "recuperar" Ceuta y Melilla. Este cambio podría interpretarse como un esfuerzo por moderar el tono del lenguaje después de la reconciliación entre España y Marruecos, evitando ofender en exceso a la nación vecina.


Mayara no es la única figura que aborda la cuestión de la "ocupación" de las dos ciudades por parte de España. El ministro del Interior, Abdelouafi Laftit, también se refiere a este tema en sus respuestas parlamentarias. Un ejemplo de esto se observa en su intervención del 16 de marzo, al responder a preguntas planteadas por el diputado Mohamed Touhtouh. 

"La comunidad marroquí debe integrarse activamente en los partidos políticos españoles y participar en elecciones, ya sean municipales o parlamentarias, con el fin de acercar las posiciones de ambos países y formar un lobby que abogue por cuestiones relacionadas con la patria y Marruecos", señaló el presidente del Senado. Destacó la necesidad de establecer grupos de presión dentro del ámbito político español, capaces de influir en diversas posturas a favor del Reino de Marruecos. Mayana subrayó, asimismo, la importancia de coordinarse con asociaciones de la sociedad civil española que influyen en la toma de decisiones, con el propósito de aclarar hechos relacionados con el Sáhara marroquí (Sáhara Occidental). En última instancia, su objetivo subyacente es persuadir a la sociedad civil española, mayoritariamente simpática al Frente Polisario, para que cambie de parecer.


Lo más impactante de la intervención de Mayara no fue su mención a Ceuta y Melilla, sino más bien su sorprendente franqueza al explicar cómo, según él y otros líderes marroquíes, la inmigración debe comportarse en España. Desde el principio, afirmó que esta inmigración es "diferente a la existente en Bélgica, Países Bajos y Francia, donde tiene una presencia más destacada en la vida política". Explicó que mientras llegó a estos países en los años setenta, en España, al igual que en Italia, la inmigración marroquí llegó más de 20 años después, lo que justifica esta disparidad. 

Por lo tanto, Mayara sostuvo que "se debe alentar a la comunidad en el país vecino a participar activamente en el proceso político". Continuó diciendo que los miembros de la comunidad marroquí deben ser instados a convertirse en parlamentarios en el país donde tienen su nacionalidad para defender los intereses de su patria, Marruecos, siempre que sea necesario. No les solicitó que defiendan los intereses de sus votantes. 

La actual política agresiva de Marruecos no sólo desafía la soberanía histórica de España sobre Ceuta, Melilla y las Islas Canarias, sino que también plantea un riesgo significativo para la estabilidad regional. Es imperativo que la población española esté informada y

consciente de la gravedad de la situación y de las políticas expansionistas de Marruecos. La diplomacia y el diálogo deben ser prioridades, y la comunidad internacional debe estar preparada para intervenir en caso de que la situación empeore. La paz y la estabilidad en la región dependen de la capacidad de todas las partes involucradas para buscar soluciones pacíficas y constructivas. 









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